Archive for the ‘Los 400 golpes’ Category

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Dos de miedo

abril 4, 2008

Se han estrenado coincidentemente en Lima, dos películas de terror español, que nos vienen a mostrar el buen momento que este género atraviesa en la Madre Patria. Se trata de El hospital del terror (Jaume Balagueró, 2005) y El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007).

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El hospital del terror (absurdo título para un original mucho más sugerente: Frágiles) es obra de Jaume Balagueró, nombre clave del género en España; que acaba de obtener un éxito sorprendente con [REC] (2007). La película está rodada en inglés y presenta a Calista Flockhart como una enfermera que llega a un hospital a punto de ser cerrado y que conserva en sus paredes los ecos de misteriosos sucesos pasados. Como en toda historia de miedo que se precie, también existe un área desconocida cercana y a la vez impenetrable; un piso deshabitado y cerrado hace años en el que se encierran las claves del misterio. La película tiene logros de ambientación y correctas actuaciones; aún cuando su poder de sugerencia se agota pronto; pero recupera el paso al final con esos ecos de fantasmas tristes que no se resignan a abandonar lo que una vez amaron.

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Más lograda es El orfanato. Gran suceso taquillero en España, apadrinada por Guillermo del Toro; precedida de varios Goyas y seleccionada en su país para ser la representante al Oscar, el primer largometraje de Juan Antonio Bayona nos presenta un relato gótico, que es al mismo tiempo una historia de amor. Como en la película de Balagueró estamos en el terreno de antiguas mansiones que guardan secretos terribles en su interior. Asimismo, tenemos el descubrimiento de ciertas verdades del pasado, a través del recurso de viejas películas olvidadas. Comparten ambas también el homenaje a íconos del pasado (citas a El resplandor de Kubrick en Bayona y a Buster Keaton en Balagueró). En lo que aventaja esta a aquella es en las posibles lecturas del relato. Podemos tomarla como una historia perfectamente lógica y anclada en el mundo real, donde todas las acciones de la protagonista tienen consecuencias lógicas. Pero podemos inclinarnos también a una lectura donde lo sobrenatural es privilegiado. Los fantasmas toman el control y todo se hace menos evidente y más difuso. 

A destacar una vez mas los logros de ambientación, la creación de atmósferas sonoras notables, el hecho de no regodearse con el gore o con las típicas escenas de sobresaltos (solo hay una de ese tipo en toda la película) y, sobre todo, el trabajo de Belén Rueda que desde ya es una actriz a considerar en sus próximos trabajos.

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Una vejez sin esperanza

febrero 20, 2008

Sin lugar para los débiles

(OjO: este artículo puede contener spoilers que te arruinen la visión de la película. Así que si no la has visto, abstente de leerlo)

Últimamente había leído muchos comentarios sobre cierta doble “personalidad” en la última y muy celebrada película de los hermanos Coen. Mucha gente se entusiasmaba con un relato que, aún avanzando con un ritmo sosegado y calmo, sin música incidental ni otros elementos perturbadores (extra-cinematográficos, quiero decir) los atrapaba desde un inicio. Pero luego, tenían que enfrentarse a los 20 minutos finales, y la gente salía de la sala pensando que había visto otra película.

Hay una elipsis que marca ese punto de inflexión en la película. Una elipsis que dista de ser un agujero negro, y que apela a la inteligencia del espectador para rellenar los vacíos, como lo hiciera antes Tarantino en “Reservoir Dogs” (1992). A partir de aquí la narración de la película se dilata, la fantasía convive de manera extraña con la realidad, y el personaje de Tommy Lee Jones asume el protagonismo. 

Y es que en esta parte final la película reivindica su nombre. Ya no hay lugar para los viejos en esas tierras del oeste. El sheriff encarnado por Tommy Lee Jones, persigue un mal que nunca logrará alcanzar. Un mal invencible, que sobrevive a todo (balas, accidentes); mientras que la vejez y el cansancio dominan al hombre que se encuentra en el lado de la ley. Los sueños que narra son especialmente reveladores en ese sentido; porque narran también historias incompletas, deseos inalcanzables y sobre todo dominados por un profundo cansancio y una tristeza que nace de no haber podido proteger a los inocentes. Un rotundo final para una cinta que devuelve a los Coen a su mejor momento creativo. Imprescindible.