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16º Festival de Lima: Las películas (II)

agosto 11, 2012

Terminamos hoy con la revisión a las películas participantes en la competencia oficial de ficción del 16º Festival de Lima.

BRASIL

La selección brasilera jugó a los extremos este año. No solo por los largos títulos de sus películas; sino porque entre ellas estaban la peor película de la selección oficial (Yo recibiría las peores noticias de sus lindos labios) y una de las mejores (Historias que solo existen cuando son recordadas). Entre las dos se encuentra Heleno, acercamiento al trágico futbolista Heleno de Freitas narrada siguiendo fielmente el recetario de todo biopic que se respete en su retrato de la gloria y caída de un destacado personaje.

De Yo recibiría… mientras menos se diga mejor. Una película cursi, impostada, de estética relamida e histérico “erotismo” de Brasil for export. A falta de película cubana este año, este mamotreto se lleva las ¿palmas? como lo peor de la competencia oficial.

Finalmente, tenemos a Historias que solo existen cuando son recordadas, que se desarrolla en un pueblo que bien podría llamarse Comala, donde solo viven ancianos (¿espectros?) que deambulan siguiendo un rígido y cotidiano ritual. A este pueblo de fantasmas llega una joven fotógrafa que, calmadamente, trastocará la existencia de sus habitantes. Bellamente fotografiada, la película de la debutante Julia Murat constituye una obra sugerente y delicada; lo que la convierte en una de las mejores películas de la competencia este año.

MÉXICO

Al igual que Brasil, México no se quedó atrás con su selección apelando a dos películas que no podrían ser más disímiles entre sí. Por un lado tenemos La cebra, anécdota sobre dos desertores en tiempos de la revolución que, montados en el animal del título, vagan por tierras asoladas tratando de definir la lealtad que mayores beneficios les reporte en la contienda. Un final que siente impostadísimo le resta credibilidad al esfuerzo.

Por otro lado, tenemos quizá a la película más controvertida de la selección Post Tenebras Lux, del igualmente transgresor Carlos Reygadas. Quizá su película más hermética a la fecha (lo que ya es decir) se trata de una experiencia exigente que exuda una sensación constante de zozobra e incomodidad. Un caleidoscopio de imágenes y sugerencias de una plasticidad envolvente, casi palpable. No apta para espíritus ligeros.

URUGUAY

La demora del viajero Rodrigo Plá pierde fuerza por demorar demasiado en iniciar su conflicto principal; además de usar y abusar del desenfoque cuando realmente no lo requiere. La película acierta en las actuaciones y un notable uso del sonido.

Por su parte, 3 de Pablo Stoll resulta otra inmersión en ese universo de personajes lacónicos que el realizador cultivaba desde sus entrañables colaboraciones con el desaparecido Juan Pablo Rebella. Se trata de una película con una especial calidez y cariño por sus criaturas solitarias que arrastran vidas mínimas y se complacen en pequeños triunfos y secuencias tan encantadoras como ese final musical. Un film entrañable.

PERÚ

Basta ver Chicama de Omar Forero, para ver cuánto se ha avanzado en el cine que se hace en las provincias de nuestro país; el cual, incluso, puede dejar obsoletas propuestas como la de Cuchillos en el cielo. Forero viene construyendo una obra de muy especial interés y su inclusión en la competencia de este año ha sido un auténtico acierto. De lejos, la mejor película peruana presentada este año.

Casa dentro de Joanna Lombardi es una película tan concentrada como las películas de personajes que abundan en la filmografía de su padre. El escenario es una casa de campo y el tema que cruza toda la película es la maternidad. Madres e hijas, naturales o impuestas, que hallan en hechos cotidianos el germen de su propia infelicidad. Lombardi trabaja los tiempos muertos y los planos fijos, apoyada por las actuaciones de un elenco básicamente femenino que tiene en las notables Élide Brero y Delfina Paredes a sus puntales.

Finalmente, Cielo oscuro, ópera prima de Joel Calero, que bosqueja el retrato de una pasión viciada por los celos; y Cuchillos en el cielo de Chicho Durant, que trata del drama de una madre que intenta ocultar a su hija la verdad sobre su origen, se inscriben en la corriente más clásica del cine peruano: narración sin sobresaltos, personajes atormentados (en este caso, por los celos y la culpa), actuaciones cumplidoras (destacando la participación, en ambas cintas, de Pold Gastello) y una factura técnica cada vez mejor. Ninguna puede ser considerada como una mala película; pero a la luz de un trabajo como Chicama; y otros de años pasados, como La teta asustada o Paraíso (cálidamente homenajeada en la película de Forero), parecen trabajos complacientes, y poco arriesgados.

Así concluye el recuento de lo presentado este año en la competencia de ficción del Festival. Mañana nuestras favoritas, a pocas horas de la entrega de premios.

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