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Festival de Lima 2007: Balance y conclusiones

agosto 19, 2008

Ha concluido una nueva edición del Festival de Lima. Con sus altas y sus bajas, el Festival continúa siendo la vitrina de cine y el evento cultural más importante del año en nuestro alicaído país. Ya se ha hablado del nivel parejo de las películas en competencia; de los homenajeados y de tantas otras cosas que poco espacio queda para aportar algo novedoso. Sin embargo, acá va un breve balance (y sugerencias) de las películas, los invitados y otros aspectos de la cita cinéfila.

 

 

 

 

Afiche del festival

Van 12 y el Festival aún no acierta. Nos referimos al afiche claro. Tras la inmensa (e innecesaria) controversia por el afiche del año pasado; el Festival decidió apostar por algo mas tranqui y seguro. Si bien fue simpática la idea de tener al Ojo ubicuo como la mascota del Festival, el afiche una vez más ha pecado de simplón y primarioso. ¡¡Qué diferencia con un afiche del Festival de Cannes, donde cada año se apuesta por obras gráficas de reconocido nivel!!. Ni hablar de otros centenares de festivales en todas las ramas de la cultura que cada año deslumbran explorando en sus posters con las nuevas posibilidades del arte gráfico. Una sugerencia: sería interesante convocar a un concurso para elegir el diseño del Afiche del Festival, y no simplemente delegarlo a una agencia de publicidad. Muchos artistas-gráficos-cinéfilos se lo agradecerán.

 

Precio de las entradas

Este ya es un tema tan manido, que consideré no tocarlo más aquí. Pero resulta justo y necesario. El Festival se está haciendo más y más elitista. Los precios de las entradas se han disparado. Mucha culpa la tiene el público al que su huachafería le impulsa a ver tal o cual película “solo porque está en el Festival”. Ya nos gustaría ver a la gente haciendo colas en los cines cuando Dioses o El acuarelista se estrenen comercialmente. Y es curioso, ya que justamente son siempre las películas peruanas las primeras en agotarse. Eso en lo tocante al público. La organización aún no ha emitido ninguna justificación para ir elevando el precio de las entradas. Y eso nos lleva al siguiente punto…

 

Salas Roja y Azul.

Las salas del CCPUCP, que son las que ofrecen la oferta más variada del Festival (y la mayoría de las películas en competencia) NO SON ADECUADAS PARA ESTE TIPO DE EVENTO (así, en mayúsculas). Lo más incómodo es que muchas de las presentaciones se realizan en la peor de las dos: la sala Roja. Esta sala ha sido concebida (y funciona la mayor parte del año) como una sala de teatro. El ecran está casi al nivel de los espectadores de la primera fila. Las butacas se ubican directamente una detrás de la otra, con lo cual un espectador cabezón anula la visión de la parte baja del ecran al que está detrás y así sucesivamente; con lo cual el espectador de la última fila debe ver la película casi en puntillas. La sala azul está mejor distribuida y lo mas importante; está diseñada para ser una sala de cine. Aún así, es una sala muy pequeña para el volumen de espectadores; y dado que muchas de las películas más importantes se presentan solo en el CCPUCP este es un tema importante que debe corregirse para futuras ediciones.

 

Y una pregunta al aire: ¿Por qué el Cineplanet Risso no continúa siendo una de las sedes? Sólo en el 10º Festival fue considerado. Luego se le dejó de lado, a pesar de su céntrica ubicación y precios cómodos…¿O habrá sido justamente por eso?

 

Nivel de los invitados

Nadie cuestiona la importancia de Mario Vargas Llosa, Maria de Medeiros o José Luis Guerín. Sin embargo, se hacen extrañar por lo menos hace 3 años, a los grandes invitados o leyendas del cine que solían llegar al Festival. Las últimas visitas de gran nivel para ser homenajeadas fueron Bibi Andersson y Cecilia Roth en 2005. Luego, el silencio. Como ya dije, nadie pretende rebajar el nivel de los posteriores homenajeados; pero sí se hacen extrañar esos anuncios en la conferencia de prensa del lanzamiento del Festival sobre tal o cual probable figura y sus posibilidades de asistir.

 

Películas en competencia

 

 

Argentina destacó como siempre con la selección más sólida, destacando ampliamente Leonera de Pablo Trapero que, a la postre, resultó la gran ganadora del certamen; y Liverpool de Lisandro Alonso que logra una película notable tras la decepcionante y egocéntrica Fantasma. Asimismo, rescatable resultó La rabia de Albertina Carri, que redondea una película sobre la brutal influencia que ejercen los adultos en el mundo infantil, a pesar de algunas secuencias bastante gráficas. No comparto el entusiasmo de otros críticos por La mujer sin cabeza que me parece una anécdota que se estira y se estira sin razón aparente. Aún así, Lucrecia Martel continúa como uno de los nombres a seguir y referente clave del cine de esta parte del continente.

 

 

De Brasil destacó sobre todas, Tropa de élite, brutal muestrario de la guerra sin cuartel entre la tropa del título y los narcos en las favelas de Río de Janeiro. Ainda orangotangos no pasa de ser una rareza más notable por el uso del plano secuencia (que no es tal, sino fragmentos unidos de forma casi imperceptible); y Perro sin dueño resulta insufrible en su pretenciosidad.

 

 

México es otro país que participó con una selección interesante. Destacó sobre todas ¿Te acuerdas de Lake Tahoe? que nos reencuentra con Fernando Eimbcke y su cine con claras influencias de Jarmusch, anécdotas mínimas y personajes lacónicos. Sin ser tan redonda como Temporada de patos, la película de Eimbcke se hace entrañable. Los bastardos del debutante Amat Escalante hace patente la influencia de Reygadas y de Haneke con sus planos largos y sus inesperadas explosiones de violencia. Una cinta que se sigue con interés. Por debajo de ambas se sitúa Desierto adentro de Rodrigo Plá, un film sobre la culpa de una padre que arrastra a sus hijos a un abismo de miseria y sufrimiento.

 

 

Finalmente, la selección de películas locales consistió en solo dos títulos; muy esperados ambos, quizá uno más que otro, pero ambos con resultados igualmente decepcionantes. El acuarelista del rebautizado Daniel Ró peca al presentar un narrador que está ahí…¿por qué está ahí? Un narrador que nunca se integra al relato y cuya única misión parece ser la de darle una apertura y cierre al relato. La película gana con la dirección artística de ese edificio pesadillesco que tiene un poco de los vecinos de El bebe de Rosemery (Roman Polanski, 1967) y otro tanto de los de La comunidad (Álex de la Iglesia, 2000); pero nunca se decide a crear plenamente el ambiente de farsa o de pesadilla que el relato prometía. Tímidamente, parece inclinarse por una de las opciones al final, pero se sabotea a sí misma, quedándose en un guiño y en un remate que debe ser uno de los peores de la historia del cine peruano. Punto destacable: una buena actuación protagónica de Miguel Iza.

 

Por otro lado teníamos la esperadísima Dioses de Josué Méndez. Retrato en clave existencial de la clase alta limeña; la película tiene momentos inspirados y de gran fuerza; pero el conjunto adolece de garra. Es otra película que peca por falta de definición. El mismo Josué Méndez afirmó algo parecido al presentar la película en el Festival. Decía que a él le parecía ridícula la posería que imperaba en la clase alta limeña; pero al mismo tiempo se moría porque lo invitaran a sus jatos. Dioses no se decide a criticar ni a alabar. No es un retrato complaciente; y menos una crítica. Saba está fatal en el papel del padre autoritario. A Sergio Gjurinovic se le pueden perdonar ciertas falencias dada la poca experiencia. Son las protagonistas las que destacan: Anahí de Cárdenas repite poco más o menos su rol de la serie de TV Esta Sociedad, pero su rol de hermana frívola, suelta y perversa instigadora de deseos incestuosos resulta creíble, a pesar de ser un papel de reparto y a un remate poco afortunado. En todo caso, del cuarteto protagonista destaca claramente Maricielo Effio como la arribista que hace lo posible (e imposible) por encajar en un mundo al cual no pertenece. Con desnudo gratuito y todo, la de Maricielo es una actuación bastante rescatable.

 

Ese es en resumen, lo que fue el 12º Festival de Lima. Una cita cinéfila que ya es imprescindible, pero que puede continuar mejorando alejada ya de inútiles controversias y de poses elitistas que en nada le favorecen. A celebrar su continuidad y la oportunidad que nos brinda de disfrutar del buen (y el mal) cine latinoamericano. Nos vemos en el 13º Festival.

 

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One comment

  1. El precio de las entradas puede ser un tema recurrente, pero necesario si el costo de las entradas es elevado, como el publico cinefilo avido de estos festivales puede acudir en un pais como el Peru, no se presentan una gama de filmes para escoger y menos en las comerciales donde todo esta monopolizado por Hollywood, a demas el otro publico que no conoce o pocas a visto una pelicula diferente puede acudir llevado por la curiosidad y encontrarle el gusto a estas peliculas.
    La cultura no debe alejarse, de la gran mayoria sino debe ser de muchos y despues no nos quejaemos de la falta de sensibilidad de los espectadores.



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